8. Las hermenéuticas bíblicas modernas y contemporáneas

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Octavo tema del curso de hermenéutica.

Rudolph Bultmann

Tras el racionalismo y las hermenéuticas filosóficas, la interpretación de la Biblia cambió. Destaca Rudoplh Bultmann (1884-1976) que, apoyándose en Heidegger, traspone la hermenéutica existencial de Dilthey al cristianismo. La meta no es llegar a una comprensión objetiva de la Escritura, sino alcanzar la comprensión de mi existencia, en diálogo con el autor. Nuestra idea de la existencia es abierta, y en desarrollo. Al entrar en diálogo con el texto, nos muestra diversas posibilidades para entender nuestra existencia. Nuestras preguntas al texto partirán de una precomprensión —es decir, de mi autocomprensión existencial— y me servirán para alcanzar mayor o renovada autocomprensión. Cuando el diálogo me lleva a una decisión existentiva capaz de cambiar mi vida, habré entendido el texto.

Para Bultmann, mito es representar lo sobrenatural como natural, lo divino como humano. Implica una intervención directa de lo divino en las causas y efectos cotidianos; cosa insoportable para el hombre moderno. Por tanto, milagro, sacramento, encarnación y resurrección deben desmitologizarse; deben traducirse a un lenguaje comprensible, el lenguaje existencial (prestado por Heidegger).

Bultmann desarrolla un sistema teológica existencia (Creer y comprender, 4
vols.): - No se puede objetivar a Dios o la revelación.
- Solo se puede hablar de Dios desde el interior de nuestra relación con él.
- La teología es antropocéntrica, habla de las posibilidades del hombre.
- Está abierta al bien o al mal; decisión nuestra.
- El pecado es soberbia, querer crear nuestro propio futuro; en vez de esperarlo de Dios (incredulidad).
- En mi encuentro con la palabra de Dios se da la fe: creo que ese encuentro constituye un evento salvífico. Único evento sobrenatural que Bultmann admite.
- Desde aquí, Jesús se convierte en el Cristo salvador para mí, y la cruz de Jesús se hace cruz de Cristo, para mí. (i. e., discontinuidad entre el Jesús histórico y el Cristo de la fe).

Críticas y otros pensadores

Bultmann cuestiona la historicidad de los Sinópticos (por la historia de las formas), pero tampoco lo necesita: la fe salva sin historia y sin razón (luteranismo). Esta tesis provoca muchas críticas. Su discípulo Ernst Käsemann (1906-1998) le acusa de quasi-docetismo y de subjetivar la salvación. Ernst Fuch y Gerhard Ebeling asumen la desmitologización, pero critican la escisión (Jesús/Cristo).

En su Nueva Hermenéutica parten de los presupuestos de Bultmann, pero desarrollan la noción de lenguaje. El lenguaje no solo informa, también provoca: quiere conducir a una decisión en una determinada «hora». El lenguaje es la hermenéutica del evento, de ahí pasa a la tradición religiosa y queda cristalizado hasta que sea descubierto (por el lector) y vuelva a ser evento. El lenguaje crea al hombre, en la medida que le indica sus posibilidades de actualización. El lenguaje cristiano crea la Iglesia, con la intercomunicación del sentido y el objetivo de la existencia. Al leer un texto bíblico, es el texto quien nos interpreta, pues provoca una decisión. Fuchs, Ebeling y James M. Robinson (1924-2016) insisten en la necesidad de conocer al Jesús histórico; pues nuestro ser cristiano remite a una experiencia de autocomprensión ante Dios; es decir, la fe del Jesús histórico. Los dichos y hechos de Jesús son el lenguaje con el que él expresó ese evento de fe. La hermenéutica entra en este lenguaje para redescubrir la fe de Jesús, para que ésta provoque en mí, en mis circunstancias, un evento similar. Este evento (personal y colectivo) vuelve después a expresarse en un lenguaje kerigmático moderno, para pasar otra vez al patrimonio cristiano. Esto es lo que entendían por «tradición». Pero el lenguaje actual no se limita al de Heidegger. Paul van Buren, con la filosofía analítica, presenta al hombre secularizado a Jesús como el hombre libre. Fernando Belo usa la filosofía de Marx para su Una lectura política del Evangelio. Gustavo Gutierrez también hace una interpretación política del
evangelio. Daniel Patte y R. Alan Culpepper usan el estructuralismo como método exegético. Anthony Thiselton usa la filosofía de Wittgenstein como método hermenéutico bíblico.

Paul Ricoeur (1915-2005), filósofo cristiano, toma de Heidegger, Gadamer, Freud y los estructuralistas para una hermenéutica del símbolo y del testimonio. Toma la idea de Dilthey sobre la autocomprensión a través de las manifestaciones culturales para afirmar que estas manifestaciones se codifican en signos, símbolos o mitos. Estos miran al origen, pero también a la meta futura, la madurez del hombre. Se descodifican con el psicoanálisis, aplicado a la hermenéutica, sin eliminar el mito (Bultmann) ni reducirlo a orígenes instintivos (Freud), sino desentrañar su verdadero significado, para integrarlo al proceso teológico.